BREVE HISTORIA DE LOS ARTISTAS QUE IMPULSARON EL AUGE DEL HIP-HOP EN ESPAñOL

En 1994, una cinta de cassette comenzó a circular como la pólvora entre los jóvenes aficionados a un género, el rap, que empezaba a despuntar con fuerza. ‘Madrid Zona Bruta’ era el debut de CPV (acrónimo de El Club de los Poetas Violentos). Un artefacto sonoro con el que siete jóvenes, Frank T, El Meswy, Jota Mayúscula, Kamikaze, Mr. Rango, Paco King y Supernafamacho, pusieron la piedra angular del hip hop en España. 17 canciones de bases crudas y sin concesiones, en las que la autoafirmación y el ego desmedido propios del género se mezclaban con soflamas antifascistas, camaradería de barrio y ganas de divertirse. Ya nada volvería a ser lo mismo.

Directo, directo, directo, directo del rimadero / El malo, el grande, el fiero / Espero que el miedo te deje vivir en paz / Cuidado con el perro, lo llevo en mi frente / Tatuado en mi mente, detente, rough / Técnica poética genéticamente aplastante, ríete de Dante / Lo que tienes delante es técnica poética y genéticamente aplastante

Origen del hip hop en español

En realidad, ‘Madrid Zona Bruta’ no era el primer disco de rap que se editaba en España. En 1989, Ariola Records publicaba dos recopilatorio enormemente influyentes: ‘Hip Hop Madrid’ y ‘Rap in Madrid’, con los que daba a conocer a algunos de los mejores representantes del género en la capital. Canciones como ‘¡Hey pijo!’, de MC Randy o ‘Vas a alucinar’, de DNI, se convirtieron en éxitos instantáneos entre la juventud, que desde primeros de los 80 había acogido con los brazos abiertos un sonido que llegaba directamente a las bases estadounidenses como la de Torrejón de Ardoz.

Canciones como ‘¡Hey pijo!’, de MC Randy o ‘Vas a alucinar’, de DNI, se convirtieron en éxitos instantáneos entre la juventud

De manera paralela, colectivos como Madrid City Breakers, que llevaron el break dance a los bajos de Azca, también en Madrid, o la aparición en 1984 en el programa televisivo ‘1, 2, 3’ del grupo Break Machine contribuyeron de forma decisiva a dar a conocer la cultura hip-hop, que además de la música rap enarbolaba el grafiti como forma de expresión y al DJing como singular manera de lanzar y mezclar las bases, a imagen y semejanza de lo que pioneros como Afrika Bambataa habían hecho en el Bronx neoyorquino a finales de los 70.

'Madrid Zona Bruta' vendió 2.000 copias en CD y vinilo

Pese al papel que jugaron todos aquellos pioneros, no fue hasta el debut de CPV cuando el rap español pudo contar con un disco grabado y editado de manera profesional, a cargo de la discográfica Yo Gano y con la distribución de Boa. Vendió unas 2.000 copias en CD y vinilo, pero fue la magia de las cintas grabadas y el boca a boca la que lo convirtió en un fenómeno popular sin precedentes.

La mayoría de edad

Aquel disco abrió la veda. Los que crecieron en la segunda mitad de los años 90 fueron testigos de un aluvión de lanzamientos clave para entender el auge del rap en España. ‘Hecho, es simple’, de 7 Notas, 7 Colores (1997), ‘Retorno al principio’, de Solo los Solo (1998) o ’Genios’, de Violadores del Verso (1999) contribuyeron a descentralizar el movimiento y a hacerlo mucho más grande en ciudades como Barcelona, Sevilla o Zaragoza, respectivamente. Las mujeres también comenzaron a abrirse paso, gracias a trabajos como ‘Gancho perfecto’ (1999) de Arianna Puello o ‘Lujo ibérico’ de La Mala Rodríguez (2000).

El rap pasó de ser una nota al pie de página a protagonizar una de las revoluciones culturales más importantes de la España de la primera década del siglo XXI. Los artistas comenzaron a ganarse la vida con ello y a dejarse seducir por las grandes discográficas. Nombres como Kase O, de Violadores del Verso, SFDK, Tote King, El Chojin o Nach ganaron popularidad. Y, poco a poco, el rap comenzó a diversificarse. De las letras reivindicativas de Los Chicos del Maíz al humor cheli de La Excepción, pasando por el éxito comercial de Porta o los ecos de gangsta rap de artistas como Chirie Vegas.

Hoy, el rap se ha hecho mayor, y a menudo se entremezcla con los sinuosos caminos de la llamada música urbana, que ha crecido en popularidad gracias a las redes sociales y las plataformas de streaming. Sin embargo, artistas como Natos y Waor, Ayax y Prok o Ill Pequeño y Ergo Pro mantienen viva la llama del rap clásico tal y como se entendió siempre: con un micrófono (o dos), un DJ… y muchas cosas que decir.

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